ISO/IEC 17025 · 7.2: verificar no es validar
Aplicar un método publicado no demuestra por sí solo que el laboratorio pueda ejecutarlo correctamente. Del mismo modo, introducir una modificación no implica necesariamente repetir desde cero todos los estudios realizados durante su desarrollo.
La pregunta relevante no es si el expediente se denomina «verificación» o «validación», sino si las evidencias obtenidas permiten concluir que el método proporciona resultados adecuados para el uso previsto, dentro del alcance concreto y bajo las condiciones reales del laboratorio.
Esta distinción condiciona el diseño del estudio, las características de desempeño que deben evaluarse, los criterios de aceptación y la conclusión técnica necesaria antes de incorporar el método a la actividad rutinaria.
El punto de partida no es el método: es el uso previsto
Antes de programar ensayos, preparar muestras o calcular desviaciones estándar, el laboratorio debe definir qué necesita demostrar.
El uso previsto debería identificar, como mínimo:
- El analito, microorganismo, magnitud o propiedad que se determinará.
- Las matrices o familias de matrices incluidas.
- El intervalo de medida y los niveles críticos.
- El límite de cuantificación o detección necesario, cuando proceda.
- La finalidad del resultado: control de proceso, liberación de producto, cumplimiento legal, vigilancia sanitaria o decisión contractual.
- Los requisitos reglamentarios, normativos o del cliente.
- Las condiciones de muestreo, conservación y preparación que puedan afectar al resultado.
- La incertidumbre o capacidad técnica necesaria.
- Las consecuencias de un falso positivo, un falso negativo o una estimación cuantitativa incorrecta.
- Los equipos, instalaciones y perfiles de personal con los que se aplicará el método.
Esta definición transforma una necesidad general —«queremos realizar este ensayo»— en una especificación técnica verificable. Sin ella, el laboratorio puede generar numerosos datos sin demostrar que el método responde a la decisión para la que se utilizará.
Cuándo corresponde verificar un método
La verificación resulta adecuada cuando el laboratorio adopta un método normalizado o previamente validado y lo utiliza dentro del alcance, las matrices, el intervalo y las condiciones para los que fue establecido.
El objetivo no es reproducir la validación completa del organismo que desarrolló el método. Es confirmar que el laboratorio puede alcanzar las prestaciones necesarias cuando lo ejecuta con su personal, sus equipos, sus instalaciones, sus reactivos y materiales y su sistemática de preparación de muestras.
Un método normalizado puede estar técnicamente bien definido y, aun así, presentar dificultades al trasladarse a otro laboratorio. La recuperación puede cambiar por el tratamiento de la muestra; el límite de cuantificación puede no alcanzarse con la configuración instrumental disponible; la precisión puede verse afectada por etapas manuales o pueden aparecer interferencias asociadas a determinadas matrices.
Cuándo la verificación deja de ser suficiente
La validación resulta necesaria cuando la aptitud para el uso previsto no está suficientemente demostrada por información anterior. Es el caso de métodos desarrollados por el laboratorio, métodos no normalizados, procedimientos modificados o métodos normalizados utilizados fuera de su alcance previsto.
También puede ser necesaria al incorporar una matriz no contemplada, trabajar en otro intervalo, reducir el límite de cuantificación, cambiar el principio de medida o modificar etapas que puedan afectar a las prestaciones.
La diferencia no depende únicamente de que exista una norma publicada. Un método normalizado aplicado fuera de sus condiciones previstas puede requerir una validación más extensa que un método interno basado en información técnica sólida y ampliamente conocida.
No todos los cambios tienen el mismo impacto
Una modificación debe evaluarse mediante un análisis técnico previo, no mediante una clasificación automática. El laboratorio debe preguntarse qué parte de la cadena de medida puede verse afectada.
- Cambiar el formato de un registro no afecta al desempeño.
- Sustituir una pipeta por otra con prestaciones equivalentes puede requerir comprobaciones metrológicas, pero no necesariamente una nueva validación.
- Cambiar el volumen de extracción puede afectar a recuperación, homogeneidad y límite de cuantificación.
- Reducir el volumen de reacción de un método ELISA puede modificar la relación señal-respuesta, la precisión, el efecto matriz y el comportamiento cerca del límite de cuantificación.
- Incorporar una matriz nueva puede introducir interferencias o recuperaciones diferentes.
- Cambiar la técnica de detección puede afectar a selectividad, sensibilidad e incertidumbre.
- Modificar un tiempo o una temperatura de incubación puede alterar la sensibilidad, especificidad o recuperación microbiológica.
El análisis debería dejar constancia de qué cambia, qué prestaciones podrían verse afectadas, qué evidencia previa continúa siendo aplicable, qué ensayos adicionales son necesarios y qué criterios determinarán la aceptación.
Qué características de desempeño deben evaluarse
No existe una lista universal que deba aplicarse íntegramente a todos los métodos. La selección depende del tipo de resultado, del procedimiento, de la matriz y del uso previsto.
En métodos cuantitativos pueden resultar relevantes la selectividad, el intervalo de trabajo, el comportamiento de la calibración, la sensibilidad, los límites de detección y cuantificación, la precisión en repetibilidad y precisión intermedia, el sesgo o veracidad, la recuperación, la robustez y la incertidumbre de medida.
En métodos cualitativos o microbiológicos también pueden ser determinantes la inclusividad y exclusividad, la probabilidad de detección cerca del nivel crítico, la tasa de falsos positivos y falsos negativos, la influencia de la matriz y de la microbiota acompañante, la repetibilidad entre analistas, lotes de medios o días de trabajo y la confirmación de resultados presuntivos.
No todas las características deben estudiarse con la misma profundidad. Deben priorizarse aquellas que condicionen la validez de la decisión.
Los criterios de aceptación deben existir antes de obtener los resultados
Uno de los errores más frecuentes consiste en ejecutar el estudio y decidir después si los resultados «parecen suficientemente buenos». Este enfoque introduce subjetividad y favorece que los criterios se adapten a los datos obtenidos.
Antes de comenzar, el protocolo debería establecer la característica que se evaluará, el diseño experimental, el número y distribución de réplicas, las matrices y niveles seleccionados, las condiciones que se variarán, el tratamiento estadístico, el criterio de aceptación, su origen y la actuación prevista si no se cumple.
Los criterios pueden proceder de una norma, legislación, guía sectorial, especificación del cliente, prestaciones publicadas, resultados históricos o necesidades derivadas del uso previsto. Lo importante es demostrar que son técnicamente coherentes con la finalidad del resultado.
Precisión: una única serie no representa la rutina
Una serie de réplicas ejecutada por el mismo analista, en el mismo equipo y durante una misma jornada permite estimar la repetibilidad, pero ofrece una imagen limitada del comportamiento rutinario.
Cuando sea relevante, el estudio debe incorporar fuentes de variación representativas: diferentes analistas, días de trabajo, lotes de reactivos o medios, equipos autorizados, calibraciones independientes y preparaciones completas de muestra.
La precisión intermedia puede revelar variaciones que permanecen ocultas en un estudio realizado bajo condiciones excesivamente controladas. La finalidad no es provocar todas las variaciones posibles, sino representar razonablemente las que existirán en el uso habitual.
Sesgo y recuperación no son conceptos intercambiables
Cuando se dispone de un material de referencia certificado o de un valor de referencia adecuado, puede evaluarse el sesgo respecto a ese valor. Cuando no existe, el laboratorio puede recurrir, según el método, a muestras adicionadas, materiales de referencia no certificados, comparación con un método de referencia, ensayos de aptitud, comparaciones interlaboratorio o muestras caracterizadas por otra vía técnicamente válida.
La recuperación obtenida mediante adición no siempre representa todos los procesos que afectan a una muestra real. Un analito añadido puede comportarse de forma diferente al que se encuentra ligado, distribuido o transformado dentro de la matriz. La interpretación debe considerar qué etapas del método quedan realmente evaluadas.
El límite de cuantificación debe demostrarse donde se necesita
No basta con adoptar el límite indicado por el fabricante, por la norma o por otro laboratorio. Si el límite de cuantificación es crítico, debe demostrarse que, en ese nivel y en matrices representativas, el método mantiene prestaciones aceptables de precisión y sesgo o recuperación.
Una señal instrumental distinguible del blanco no garantiza que el resultado pueda cuantificarse con la calidad requerida. El límite declarado debe ser coherente con la masa o volumen de muestra, los factores de dilución, la recuperación, la calibración, el efecto matriz, la incertidumbre y la forma de expresar el resultado.
La linealidad no debería evaluarse solo con el coeficiente de correlación
Un coeficiente de correlación elevado no demuestra por sí mismo que un modelo lineal describa adecuadamente la respuesta. La evaluación debería considerar la distribución de niveles, los residuos, posibles tendencias sistemáticas, la heterocedasticidad, la influencia de los puntos extremos, la ponderación y el comportamiento de controles o muestras independientes.
El objetivo no es obtener el valor de correlación más próximo a uno, sino utilizar un modelo de calibración adecuado para estimar resultados dentro del intervalo declarado.
Ejemplo: ampliar un método de agua potable a aguas residuales
Un laboratorio aplica un método normalizado para determinar un compuesto en agua potable y decide utilizarlo en aguas residuales. Mantener el mismo equipo y principio analítico no permite tratar la incorporación como una simple ampliación documental.
La nueva matriz puede introducir interferencias, incrementar la señal del blanco, generar supresión o realce de señal, modificar la eficiencia de extracción, reducir la recuperación, aumentar la variabilidad o elevar el límite de cuantificación.
El laboratorio debe analizar el método y la matriz y decidir si necesita evaluar selectividad, recuperación, precisión en diferentes niveles, límite de cuantificación e incertidumbre. No tiene por qué repetirse todo el desarrollo original, pero sí debe obtenerse evidencia suficiente para demostrar que las prestaciones continúan siendo adecuadas.
Ejemplo: modificar un procedimiento ELISA
Un laboratorio pretende reducir el volumen utilizado en una etapa del ensayo para optimizar costes. Aunque el reactivo, el equipo y el principio de medida continúen siendo los mismos, la modificación puede afectar a la relación entre muestra y reactivo, la cinética, la homogeneidad, la intensidad de señal, la precisión entre pocillos, la recuperación, el efecto matriz y el comportamiento cerca del límite de cuantificación.
El estudio debería comparar el procedimiento actual y el modificado utilizando matrices y niveles representativos, con especial atención al intervalo próximo al límite de cuantificación o al punto de decisión.
La conclusión no debería limitarse a indicar que «no se observan diferencias». Debe demostrar, mediante criterios definidos previamente, que la modificación mantiene las prestaciones necesarias para el uso previsto.
De los resultados a la declaración de validez
El informe final no debería ser una recopilación de tablas sin una conclusión técnica. Debe incluir identificación y versión del método, uso previsto, alcance evaluado, condiciones relevantes, características estudiadas, protocolo, criterios, resultados, desviaciones, limitaciones y una conclusión sobre su aptitud.
También debe delimitar el alcance exacto para el que se considera válido y cualquier condición o restricción de utilización. Decir simplemente «método validado» no define qué se ha demostrado.
La validación no termina cuando se aprueba el informe
La evidencia inicial debe conectarse con el control rutinario. Las características estudiadas permiten establecer controles internos, frecuencias, límites de aceptación, criterios para revisar tendencias, participación en ensayos de aptitud y reglas para repetir o rechazar series.
La información obtenida también puede contribuir a la estimación de la incertidumbre. Si los controles posteriores muestran un comportamiento diferente del observado inicialmente, el laboratorio debe investigar si el método continúa siendo apto.
Cuándo revisar o repetir el estudio
La evidencia debería revisarse ante cambios relevantes del método o del equipo, nuevas matrices o analitos, ampliación del intervalo, modificación del límite de cuantificación, cambios críticos en reactivos, traslado de instalaciones, resultados insatisfactorios en ensayos de aptitud, tendencias adversas o no conformidades que cuestionen las prestaciones.
Revisar no implica repetir automáticamente el estudio completo. Implica determinar qué evidencia sigue siendo válida y qué parte necesita actualizarse.
Una secuencia práctica para tomar la decisión
- Definir el uso previsto.
- Identificar requisitos técnicos y regulatorios.
- Clasificar el método y conocer su evidencia previa.
- Comparar el uso previsto con el alcance ya demostrado.
- Analizar los cambios y sus posibles efectos.
- Seleccionar las características de desempeño relevantes.
- Establecer criterios de aceptación antes de comenzar.
- Diseñar un estudio representativo de la actividad rutinaria.
- Evaluar los resultados y sus limitaciones.
- Declarar el alcance exacto para el que el método es válido.
- Autorizar el método y al personal.
- Trasladar las prestaciones al control de calidad y a la incertidumbre.
- Definir las condiciones que obligarán a revisar la evidencia.
Errores habituales
- Considerar que un método normalizado no necesita verificación interna.
- Llamar validación a cualquier serie de pruebas.
- Copiar las características de desempeño de otro laboratorio.
- Definir los criterios después de conocer los resultados.
- Utilizar únicamente muestras adicionadas sin considerar muestras reales.
- Evaluar la precisión con réplicas que no incluyen la preparación completa.
- Aceptar un límite de cuantificación solo porque lo declara el fabricante.
- Utilizar el coeficiente de correlación como única evidencia de linealidad.
- Extrapolar resultados a matrices, intervalos o equipos no estudiados.
- Archivar los datos sin emitir una declaración técnica de validez.
La pregunta que debería poder responder el laboratorio
Si la respuesta se limita a «el método está publicado», «el fabricante lo ha validado» o «siempre lo hemos hecho así», falta una parte esencial de la demostración.
Conclusión
Verificación y validación no son términos intercambiables ni expedientes que deban completarse por rutina.
Verificar significa demostrar que el laboratorio puede alcanzar las prestaciones necesarias al aplicar correctamente un método establecido dentro de su alcance previsto. Validar implica demostrar la aptitud cuando ese uso no está suficientemente cubierto por la evidencia disponible.
La fortaleza técnica depende de construir una cadena coherente y demostrable entre uso previsto, características críticas, diseño experimental, criterios de aceptación, resultados, conclusión, autorización y control rutinario.